lunes, 11 de agosto de 2008

Arte Colonial

El arte colonial es el que se desarrolla en América durante el periodo de ocupación española, es decir, desde que Cristóbal Colón descubre el continente hasta que alcanza su independencia.
América era un territorio plural, de gran diversidad geográfica, donde existía una población local con múltiples culturas y religiones. El objetivo, más allá de asentarse en el territorio, será el de reducir la pluralidad peninsular y dar unidad al territorio americano. Comienza así la labor evangelizadora de conversión al cristianismo y de instalar el castellano como única lengua.
La influencia española dominará y se impondrá a la autóctona. Desde España llegarán al Nuevo Mundo numerosos artistas que formarán talleres y enseñarán a los nativos los modelos y estilos de la península, como son el gótico, renacimiento, manierismo, barroco y neoclasicismo. Hay que señalar la importancia de la pintura en el proceso de evangelización, ya que sus temas religiosos y didácticos tratan diferentes episodios de la vida de Jesús, de la Virgen y de los santos más populares.
Una vez que se ha descubierto el continente, tiene lugar su ocupación. La primera etapa de la conquista se produce en El Caribe. Será en Santo Domingo donde mejor se transfiere la cultura española debido a la inexistencia de una cultura aborigen fuerte. Canteros y albañiles sevillanos fueron en la primera década del siglo XVI a atender las obras públicas de mayor importancia.

Desde el advenimiento del cristianismo, ningún otro acontecimiento de la historia de la humanidad produjo cambios tan profundos en el mundo como la conquista de América. Los conquistadores llegaron al continente Americano a principios del siglo XVI encontrando notables civilizaciones desarrolladas. Contaron para su sujeción final con la superioridad del caballo, las armas de fuego y la pólvora. Durando varios años de Guerra en donde los conquistadores lograron dominar a las civilizaciones existentes sometiéndolas a su nueva cultura.

La necesidad primordial de los españoles conquistadores, con respecto a la arquitectura, fue la de levantar fortalezas. Utilizadas tanto para protegerse de los piratas, como es el caso del fuerte de Campeche, como de protegerse de los ataques de los indígenas todavía sublevados. Sin embargo estas fortalezas, a mediados del siglo, ya no son necesarias por que las iglesias monásticas se construyen con tal vigor que sirven como tal.

En 1524 se produce la conquista y fundación de México. El panorama es absolutamente diferente, ya que aquí entran en contacto con culturas más desarrolladas. La nueva tarea del español será la de evangelización. Las órdenes religiosas de los franciscanos, los dominicos y los agustinos abrirán las fronteras e irán avanzando en el territorio consolidando poblados, organizando asentamientos y difundiendo el mensaje evangélico. Para ello construirán numerosos conventos.
El programa conventual está formado por una iglesia, un monasterio, un claustro y un atrio. Son los mismos elementos que conforman los conventos europeos, pero en América, la escala del monasterio y de la iglesia se reduce y adquieren un desarrollo inmenso las partes que no existían en Europa, como es el atrio, que se acomoda a la costumbre indígena de recibir las ceremonias al aire libre. En ellos también se catequizaba y se enseñaban los oficios artesanales.
Junto a los rincones del atrio se disponen pequeños templetes o "capillas posas" que marcan el recorrido de las procesiones y sirven para detener o posar las imágenes.
Al fondo aparece la capilla abierta o la "capilla de los indios". Era el lugar desde donde el sacerdote podía decir misa hacia la multitud del atrio. Responden a la necesidad de albergar a multitudes que no cabían en las iglesias y a la tradición prehispánica de los cultos al aire libre. En la capilla abierta, el sacerdote era el único que estaba a cubierto.
Los atrios aparecerán amurallados y almenados, sirviendo de ciudadelas que recuerdan a las fortificaciones medievales. Las iglesias reiteran la tipología del templo gótico de una nave profunda, bóvedas de crucería y cabecera poligonal con contrafuertes. Las portadas presentan los motivos del gótico isabelino, del renacimiento y del plateresco. Los espacios internos del convento, celdas, oficinas, talleres, refectorio, portería, biblioteca, sanitarios, etc., se distribuyen alrededor del claustro.
La pintura colonial nació en México de la necesidad de decorar los templos y conventos. Los religiosos, que habían concebido edificios en los que se habían ensayado los mejores diseños disponibles, se vieron en la necesidad de darles un acabado final a vastas superficies.
En un comienzo las iglesias se adornaron con mosaicos de flores incrustadas, pero éste tipo de obra resultaba muy frágil y de escasa duración. Otro recurso que se utilizó en imagines y ornamentos fue el mosaico de plumas. Pero también era muy frágil y poco duradera, asi que se optó por la pintura.
En el Convento Grande de México, como anexo de la Capilla de San José de los Naturales, Fray Pedro de Gante fundó la Escuela de Artes y Oficios.

La pintura que realizan los indios para decorar templos y conventos se llama “de romano” y consiste en frisos y fajas con motivos vegetales y medallones o nichos con escenas de la pasión o figuras de santos.

En el convento de Huejotzingo, existen numerosas decoraciones al fresco, éstas pertenecen a diversas épocas, pero algunas son de las más primitivas, como aquella en que están retratados los 12 primeros franciscanos.


De todas las artes que florecieron en México a ala llegada de los españoles, la escultura era la qe había alcanzado un grado de mayor perfeccionamiento. Las religiones indígenas habían logrado expresar por medio de figuras de piedra, en una forma perpetua los misteriosos sentimientos de sus ritos.
Prueba de ello son los grandiosos monolitos que deben ser considerados indudablemente como las obras maestras de los aztecas: la coatlicue, el cuauhxicalli de Tizoc y la piedra llamada vulgarmente calendario azteca.

La progresiva consolidación de la Colonia, hizo atractivo el trabajo de los artistas profesionales que emprendieron el viaje por iniciativa propia o de algún virrey.
Cuando la edificación tomó impulso la escultura se hizo indispensable como parte de integrante de estas construcciones.
Indudablemente fué en la escultura en la que más elementos indígenas pudieron sobrevivir, asi por la índole especial del arte, la semejanza de material en que se labraba, como por la excelente técnica del trabajo indígena. Su aspecto indígena es tal, que si no vieramos los caracteres latinos que forman la inscripción, juzgaríamos que se trata sin duda de una obra prehispánica.

También a lo largo del siglo XVI se modelaron Cristos con una pasta hecha con corazón de caña de maíz, molida y mezclada con un engrudo llamado “titzingueni”, utilizada antes de la conquista para esculpir los antiguos ídolos.

La temática quedó limitada a la repetición de unos cuantos pasajes del Nuevo Testamento y a la apología de algunos santos. La figura humana era concebida generalmente de pie. Cuando se quería dar la sensación de movimiento simplemente se adelantaba alguna de sus piernas.

Las supervivencias medievales que hemos notado en la primera parte subsisten casi durante todo el siglo XVI; pero el espíritu de las obras se va modificando, haciéndose más artístico, menos urgido por las necesidades de la defensa militar. Puede decirse que estos grandes templos y conventos fortificados vienen a ser como la última expresión de la Edad Media en el Mundo. Pero estos grandes monumentos, a pesar de todo su espíritu de fortalezas medievales, reciben un soplo de arte, la huella del Renacimiento y, como durante el resto del siglo se siguen construyendo de la misma forma, es mas metódico incluirlos en esta segunda parte, por mas que, repitamos, aun parecen mas fortalezas que templos, ejemplo de estos son los conventos de:

El Convento de Huejotzingo (1550-1570), en el estado de Puebla, es uno de los primeros conventos franciscanos y el que mejor se conserva. Se compone de atrio, capillas posas, iglesia, convento y claustro.
La iglesia tiene una sola nave estrecha con cabecera poligonal y acceso a los pies.
El Convento de Acolman, según los cronistas, fue fundado en 1539; sobre la estructura primitiva se agrega, en 1560, la portada, que es una de las obras platerescas mas puras que existen en México
Los dominicos llegaron más tarde a América situándose en Oaxaca, Chiapas y Guatemala. Extienden el tipo de planta basilical. Por ejemplo, la Iglesia de Cuilapan.

CONVENTO DE ACTOPAN. Fundado en 1550, se dice que el arquitecto de este portentoso convento fue el padre Fray Andrés de Mata, aunque no poseemos documento fehaciente sobre ello. El convento es uno de los monumentos mas sugestivos de nuestra arquitectura colonial: vemos en él, a la par la rudeza y enormidad de los edificios primitivos y sobrepuesta la obra del Renacimiento dulcificando el rigor primitivo. La portada es de un plateresco especial que recuerda las portadas románicas por el tímpano que se forma arriba de su imposta y el gran arco abocinado que se extiende encima. El interior del templo nos muestra una techumbre de nervaduras ojivales y el claustro es igualmente ojival, pues sus arcos inferiores son apuntados. El claustro alto es ya de pleno Renacimiento, con arcos de medio punto que no siguen en su distribución a los arcos del claustro bajo. Algo de los más importante que existe en este convento, son las pinturas que en diversos sitios lo decoran y de las cuales debemos hablar a su tiempo.

En este periodo comienza la construcción de las grandes catedrales, son 7 las que se fundan durante el siglo XVI: La de Tlaxcala (1527), la de México (1530), Oaxaca (1535), Michoacán (1536), Yucatán (1561), Chiapas (1538) y finalmente la de Guadalajara en (1548).

Los dominicos llegaron más tarde a América situándose en Oaxaca, Chiapas y Guatemala. Extienden el tipo de planta basilical. Por ejemplo, la Iglesia de Cuilapan.

A lo largo del siglo XVI también se construirán numerosas catedrales, ya que en las principales ciudades de la Nueva España se establecen diócesis episcopales. Se pueden apreciar ya rasgos renacentistas y manieristas, como en La Catedral de México, que se ubica en la plaza y se levanta en parte del viejo solar del Templo Mayor azteca.

La ocupación española se extendió a Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia (Imperio Inca). Ejemplo de ello son La Catedral de Tunja en Colombia, la de Quito en Ecuador, la de Lima o el Santuario de peregrinación de Copacabana.

El Barroco llegó de la mano de la Contrarreforma, debido al gran peso que tuvo en España. Se sirvió del estilo para combatir la difusión del protestantismo y defender el catolicismo. Por ello, se importarán numerosas obras de imaginería de escultores españoles como Martínez Montañés.

No hay comentarios: